Cómo superar el apego ansioso sin vivir pendiente de tu relación

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Cómo superar el apego ansioso sin vivir pendiente de tu relación

Si estás intentando entender cómo superar el apego ansioso, quizá conozcas bien esta sensación: estar demasiado pendiente de tu relación.

Tu pareja tarda más de lo normal en contestarte. Está un poco más distante. Te responde diferente. O simplemente tienes la sensación de que “algo pasa”.

Y tu cabeza empieza:

¿Estará enfadado conmigo?
¿He hecho algo?
¿Se estará cansando de la relación?
¿Por qué no me contesta si sé que ha visto el móvil?

Intentas decirte que no pasa nada. Que estás exagerando. Que tienes que dejar de darle vueltas.

Pero no funciona.

Así que vuelves a mirar WhatsApp. Repasas la conversación. Quizá preguntas “¿te pasa algo?”. Y cuando te dice que está todo bien, notas alivio.

Hasta la próxima vez.

Esto es algo que veo con frecuencia en personas con apego ansioso: no es que quieran controlar constantemente su relación. Es que cuando perciben distancia, su cuerpo y su cabeza reaccionan como si estuvieran ante una amenaza que necesitan resolver.

Y aquí hay algo importante si estás intentando entender cómo superar el apego ansioso: no se trata de convertirte en una persona fría, independiente o a la que le dé igual todo.

Tampoco consiste en aprender a “no necesitar a nadie”.

Consiste en poder querer a alguien sin vivir comprobando si esa persona sigue queriéndote.

En poder notar cierta distancia sin que automáticamente signifique “voy a perderle”.

Y, sobre todo, en poder estar en una relación sin dejarte a ti en segundo plano para mantenerla.

Entonces, ¿se puede superar el apego ansioso?

Sí. Pero probablemente no de la forma en la que has intentado hacerlo hasta ahora.

Muchas personas intentan controlar el apego ansioso desde la razón:

“No voy a pensar más en esto.”
“Tengo que confiar.”
“No debería necesitar que me tranquilice.”

El problema es que puedes saber perfectamente que tu reacción es desproporcionada y seguir sintiendo exactamente la misma angustia.

Porque una cosa es entender racionalmente que tu pareja puede estar distante y seguir queriéndote, y otra muy diferente es sentirte segura cuando esa distancia aparece.

Ahí está gran parte del trabajo.

No queremos conseguir que nunca vuelvas a sentir miedo. Queremos que cuando aparezca puedas reconocerlo, entender qué se ha activado y decidir qué hacer sin que el miedo tome automáticamente las decisiones por ti.

Empieza a relacionarte sin dejarte a ti en segundo plano

Si la ansiedad, el miedo a perder al otro o la necesidad de sentir constantemente que la relación está bien están condicionando tu bienestar, podemos trabajarlo en terapia.

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